Vi que he sido contagiado por Ded Masai con los memes, así que aplico mi vacuna de inmediato: Mi agenda no contemplaba la producción de 8 pensamientos extra, al menos mientras me repongo de la resaca de ayer. No sé a quien podría contagiar, pero creo que Silent Gil, Juan Carlos, Pablo Albarracín, Sweet Tanuki y Natalia podrían ser buenos blancos, si es que no los molesto (soy muy, pero muy escrupuloso con los mensajes estilo cadena).
I.
Prácticamente carezco del sentido del olfato, situación tal que me ha causado más de un conflicto cuando alguna fémina intenta sorprenderme con algún perfume. No huelo casi nada que no esté al menos a 40 cms. de mí (a menos que sea ya exagerado el olor en sí). Mi método para aplicarme colonias y/o desodorantes es meramente mnemotécnico: debo hecharme desodorante X rato, según cantidades que aprendí como correctas gracias a la ayuda de personas de confianza. El método es similar a tocar en vivo con mal audio de retorno: pura mímica.
II.
¿Féminas? Ojalá portátiles (bajitas y delgadas). No pido más; soy sencillo. Ah... y que sean tiernuchas. Las señoritas agresivas rebotan en mi blindaje, y no me doy ni por enterado.
El buen humor también se avalúa muy bien en el mercado de los sentimientos. ¿Puede alguein enamorarse de quien no sabe reir?
III.
Un día conocí a una preciosa japonesa que venía del Japón y hablaba japonés. Fue solo una tarde, una foto y unos pocos panqueques, más que suficiente para que dos meses después empezara a aprender el idioma e iniciara una correspondencia por email, hoy tristemente suspendida. Ella era portátil (bajita y delgada), y exageradamente kawaii (monona, tiernucha). No pido más; soy sencillo, pero... ¿Por qué cresta era de tan lejos? Por su culpa, ahora sólo pienso en asiáticas.
Igual sigo estudiando el idioma.
IV.
No me gusta enfermarme, así que no me enfermo más. Lo decidí un día y así ha sido durante casi 5 años. Eso es bueno, porque no tengo previsión ni sistema de salud alguno.
V.
No guardo cachureos. No guardo recuerdos. Años atrás, logré convencer a mi familia de no hacer regalos de navidad (sólo si nacen del alma; regalos por obligación, prohibidos). ¿Qué he ganado?
- Todas mis pertenencias caben en un par de maletas. Puedo viajar a donde quiera.
- Me hice responsable de mis recuerdos. Desde que me obligué a alojar los buenos momentos en mi memoria, ésta mejoró sustantivamente. Además, puedo revivir esos momentos cuando gusto.
- Ya nadie de mi familia llega a las 11 de la noche con regalos comprados en serie. Nos reunimos temprano, nos reímos por horas y comemos en cantidades peligrosas. Desde que Santa Claus fue expulsado, lo pasamos la raja. como una verdadera Navidad.
VI.
La adolesencia fue la época más fome de mi vida. Celebro que se haya ido y no vuelva. Ni siquiera pinché con alguna amiguita con jumper corto y apretado. Por suerte mi vida cambió radicalmente después, gracias a la música y a una polola que aún usaba jumper. Me curé de todo trauma mula, y fui feliz.
VII.
La música siempre me ha acompañado, jamás me ha defraudado y siempre tiene alguna sorpresa. Me concedió un talento limitado, pero espero no defraudarla. Debería estar picado por tener tan fea voz para el canto, pero me desquito componiendo bandas sonoras para mi vida.
Es bella la escritura musical. Cuando estaba en la escuela de Diseño pensé en desarrollar un sistema de escritura normado para la composición docta contemporánea que fuera traspolable a la música concreta y electrónica, pero evidentemente el tema me quedó demasiado grande. Tiempo después abandoné mis estudios de diseño, pero seguí creando música... eso sí, escribiendo al modo tradicional no más.
VIII.
Una tarde de verano en Mendoza, paseando a la perra con mis amigos/socios. Sale de una casa un niñito de no más de 3 años, en dirección a un quiosco, en donde compra "galletitas". Lo acompaña un perro negro aún cachorro, pero ya más grande que el. El cachorro se entusiasma siguiéndonos a nosotros, nuestra perra lo huele: nos vamos y el cachorro nos sigue.
El tiempo se detiene cuando el niñito se percata que su perro se va. Corre hacia nosotros, y llama a su perro aplaudiendo y cantando "Lali Lali, pf pf" una y otra vez, con una preocupación sincera. El perro responde a los cantos del niño, y vuelven a casa juntos. A mi casi se me salen unas lágrimas.
No recuerdo ahora anécdota más bella.

Este sitio funciona sobre la plataforma de blogs sociales 








Arigato Pavel-san
buenos relatos.. asi nos conocemos mas..
"La adolesencia fue la época más fome de mi vida. Celebro que se haya ido y no vuelva. Ni siquiera pinché con alguna amiguita con jumper corto y apretado. Por suerte mi vida cambió radicalmente después, gracias a la música y a una polola que aún usaba jumper. Me curé de todo trauma mula, y fui feliz".
Como se va la adolescencia?? a mi todavia no se me va por completo... y ya tengo mas de 40...